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PROBANDO LOS PRISMACOLOR

El mes de septiembre fue muy intenso y no tuve apenas tiempo libre. Por fin llegó octubre y espero recuperar una rutina que me permita dedicar algunas horas semanales al dibujo.

De momento, hace un par de días saqué un rato para probar los lápices Prismacolor que mi madre me trajo de Estados Unidos. Hasta ahora, sólo había probado los col-erase de la marca; algunos amigos dibujantes los usan para abocetar, y me los recomendaron. Los col-erase tienen goma en el extremo superior del lápiz y los trazos se borran fácilmente.

Esta vez le tocaba el turno a los verithin y los softcore. Los verithin tienen mina dura y nada grasa, y son perfectos tanto para abocetar como para dibujar detalles finos. Me han gustado más que los col-erase, que tienen un acabado algo más graso y desigual. Los softcore, por otra parte, son blandos, de colores intensos y fácilmente mezclables. Me recuerdan un poco a los lápices Karisma que usaba hace más de 20 años, y que dejaron de fabricarse en 2005. Los Karisma eran más grasos, con un acabado más parecido a las ceras. No obstante, los softcore también se mezclan muy bien, y son ideales para un tipo de dibujo más suelto, de volúmenes.

La conclusión final es que me gustan mucho los diferentes acabados tanto de los verithin como de los softcore, y algo menos los col-erase, aunque aún no he probado muchos colores y no puedo pronunciarme del todo. Habrá que seguir practicando.

Boceto con lápices Prismacolor
Boceto hecho con lápiz softcore.

Boceto con lápices Prismacolor
Boceto hecho con lápiz verithin.

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