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Category : materials

15 Jun 2017

Hace poco vendí mi iMac de 27″, comprado en 2010. Llevaba dos años sin usarlo, me resultaba absurdo mantenerlo para nada. Además, con el dinero de la venta, he podido comprarme el nuevo iPad Pro de 12,9″. Ha sido una pequeña odisea, porque lo compré a finales de mayo, y justo unos días después de recibirlo, Apple anunció sus novedades, entre las que estaban los iPad Pro de nueva generación. Por suerte, estaba en el último día para devolverlo, así que lo cambié y ahora tengo el nuevo, de segunda generación.

Tener los dos en mis manos con poca diferencia de tiempo me ha permitido compararlos. A priori parecen iguales. El nuevo pesa algo menos que el anterior, y por supuesto, tiene mejor procesador, mejores gráficos y capacidad de hasta 512Gb, que es de hecho el que he comprado. A priori, 512Gb puede parecer demasiado para un iPad, pero mi idea es usarlo casi como un portátil. Apple ha anunciado el nuevo iOS para este otoño, y promete llevar los iPad un paso más allá, acercándolos hacia las capacidades de un ordenador. Ya veremos si es así.

Lo primero que hice al recibir ambos modelos fue colocarles una funda protectora de tacto mate, que deja la pantalla con una textura similar a la Cintiq, un poco como papel, en lugar del acabado de cristal brillante de los dispositivos Apple. Lo siguiente fue instalar Procreate y ponerme a dibujar con el Apple Pencil. Me encanta esta aplicación, y aunque cuesta un poco hacerse a ella (no es Photoshop, ni estamos dibujando en una Cintiq) promete ser muy capaz.

También quiero llevarme el iPad este verano a un viaje que tengo planeado y volcar las fotos que vaya haciendo en él para procesarlas en Lightroom. De ahí que el almacenaje sea importante. En resumen, creo que ha sido una buena compra y espero sacarle partido, no me gusta comprar tecnología para que “haga bonito en la estantería” o ir postureando con ella.

20 Abr 2017

Tras años dudando, por fin he dado el paso y he adquirido una Cintiq de 27 pulgadas. Es de segunda mano, en realidad seminueva, una excelente opción ya que la he conseguido por menos del precio original y está a estrenar.

Ha sido trabajar con Cintiq cada día en Trazos lo que me ha hecho decidirme. Aunque siempre he sido reticente a las Cintiq por el hecho de que al dibujar nos “tapamos” el dibujo con la mano (vaya, lo que ha sido siempre dibujar sobre papel), lo cierto es que a la larga compensa por la naturalidad con la que se puede dibujar en una pantalla tan grande. Es como trabajar sobre la mesa de dibujo.

Por suerte tengo una gran mesa en el cuarto de trabajo, no es fácil ubicar un dispositivo tan grande en casa 😉

06 Oct 2016

El mes de septiembre fue muy intenso y no tuve apenas tiempo libre. Por fin llegó octubre y espero recuperar una rutina que me permita dedicar algunas horas semanales al dibujo.

De momento, hace un par de días saqué un rato para probar los lápices Prismacolor que mi madre me trajo de Estados Unidos. Hasta ahora, sólo había probado los col-erase de la marca; algunos amigos dibujantes los usan para abocetar, y me los recomendaron. Los col-erase tienen goma en el extremo superior del lápiz y los trazos se borran fácilmente.

Esta vez le tocaba el turno a los verithin y los softcore. Los verithin tienen mina dura y nada grasa, y son perfectos tanto para abocetar como para dibujar detalles finos. Me han gustado más que los col-erase, que tienen un acabado algo más graso y desigual. Los softcore, por otra parte, son blandos, de colores intensos y fácilmente mezclables. Me recuerdan un poco a los lápices Karisma que usaba hace más de 20 años, y que dejaron de fabricarse en 2005. Los Karisma eran más grasos, con un acabado más parecido a las ceras. No obstante, los softcore también se mezclan muy bien, y son ideales para un tipo de dibujo más suelto, de volúmenes.

La conclusión final es que me gustan mucho los diferentes acabados tanto de los verithin como de los softcore, y algo menos los col-erase, aunque aún no he probado muchos colores y no puedo pronunciarme del todo. Habrá que seguir practicando.

Boceto con lápices Prismacolor
Boceto hecho con lápiz softcore.

Boceto con lápices Prismacolor
Boceto hecho con lápiz verithin.

02 Oct 2016

prismacolor

Cuando me apunté al taller de Tran Nguyen, el equipo de La Galería Roja nos facilitó una lista de materiales recomendados. Hacía años que no iba de compras por las tiendas de bellas artes de Madrid, y me entristeció descubrir que muchas de ellas han cerrado, posiblemente por la popularidad de las técnicas digitales. Acabé acudiendo al “Rincón del pintor” de El Corte Inglés, que años ha comercializaba buenas marcas como Faber-Castell o Windsor&Newton. Pero mi siguiente decepción fue encontrarme el famoso rincón del pintor convertido en poco más que un puñado de material escolar de dibujo y pintura dentro de la sección de papelería. Después de visitar varios centros, acabé rindiéndome y comprando unos lápices holandeses de marca desconocida y sospechosamente barata, y unos acrílicos de gama media.

Estos materiales no me dieron muy buen resultado durante el taller de Tran, y me quedó claro que, si me interesa retomar el dibujo “analógico”, tengo que tomarme en serio la calidad de los materiales. Tras nos recomendó los lápices Prismacolor, que por desgracia no se comercializan en Europa. También usa acrílicos líquidos marca Golden, acuarelas Windsor&Newton, y papel de acuarela Arches de 640gr.

Aprovechando que mi madre estaba de viaje en Estados Unidos, hice un pedido a Amazon de lápices Prismacolor, que no son nada caros, para que me los trajera a España. En definitiva, hace poco que fue mi cumpleaños… En fin, ¡me merecía un premio!

Al fin llegó mi madre y con ella mi ansiado pedido de lápices. Me gusta mucho la paleta de color que ofrecen y los distintos acabados: col-erase, verithin y soft core. Pronto espero enseñar mis avances con ellos.